terça-feira, 7 de fevereiro de 2012

nº 129 Uma sanfona na Exposición Regional Gallega.

O meu amigo do facebook, Jesús Giráldez Rivero, a quem espero conhecer em pessoa qualquer dia, contou-me que também na Exposición Regional Gallega de 1909 celebrada em Compostela, houve expostos instrumentos musicais . Segundo ele me diz, mesmo uma sanfona dum artesão de Pitelos, dado este que ele pôde comprovar na documentação que se encontra no Padre Sarmiento.
Com esta grande dica foi-me fácil encontrar referências na imprensa da época. Contudo, o que não acreditava encontrar era uma descrição tão extraordinária como a publicada no jornal Gaceta de Galicia.
O dito texto, dá-nos informação sobre medidas, materiais, questões técnicas e mesmo o nome do constructor, D. Cándido Castro López. 
A dia de hoje desconheço quem é o artista, mas é muito possível que não fora um luthier profissional, sendo uma obra feita ad hoc para a Exposición.
Um dado curioso, e que dá que pensar, é o facto de a dita sanfona ser apresentada em 1909, o mesmo ano em que Isidoro Brocos fez a sua estatuinha do Velho da Sanfona e em que estão datados os planos que publicamos no primeiro volume dos Opúsculos das Artes.
Já disse muitas vezes que as casualidades são as milagres dos ateus...


«Una zanfona

Tan curioso instrumento ha sido presentado en la Exposición, y tiene la originalidad de haber sido construída en Santiago, por el hábil artista vecino de esta población D. Candido Castro López, que está recibiendo muchas felicitaciones por lo acertado de la ejecución y lo bien ultimado que está en todos sus detalles.
La describiremos, por que es curiosísima este instrumento músico, no sin antes dar nuestra enhorabuena al joven y estudioso artista.
Es de forma de guitarra sin el mástil que forma cuerpo aparte y que está colocado sobre la caja sonora, hallándose en el sitio de éste una pieza corta de 0'15 m. que remata en espiral y en donde se encuentran cinco clavijas de boj que graduan otras tantas cuerdas.
Las dimensiones de este instrumento músico tomadas en rectángulo son: largo 0'80 m. y 0'35 m. de ancho. El aro que mide 0'15 m. de alto en su parte trasera y 0'90 en la delantera, y las tapas superior é inferior son de nogal, así como la pieza anterior.
Rodean los bordes de dicho aro dos tiras de caoba cuyo dibujo en forma de lira, resulta un adorno elegante. Componen el mástil, que es la parte más interesante, el doble teclado de boj y su correspondiente caja de nogal; está situado encima de la caja hacia adelante y unico á ella por medio de dos clavijas de hierro. Es doble  su teclado para ejecutar con é la escala cromática, indispensable en la música, hallándose provisto de unos puntos ó piececitas de boj que al herir las tres cuerdas (primas), que pasan entre ellos, determinan las entonaciones mediante la presion de las teclas (1).
Se toca este instrumento por medio de un manubrio que situado atrás, hace dar vueltas á una rueda de nogal, con resina, y que está situada perpendicularmente á la caja, quedando media rueda dentro de ésta y la otra mitad fuera de dicha caja; esta rueda al rozar con las cuerdas, dá el sonido correspondiente según las teclas que al mismo tiempo se opriman. Tres cuerdas llamadas primas que pasan por encima de la rueda y por el interior del mástil, sonando al mismo, llevan el canto ó melodía; otras dos cuerdas colocadas fuera y al lado del mástil y mas bajas  que las primas, casi tocando la tapa superior de la caja sonora, una llamada mouche (mosca) y otra petit bourdon (bordoncillo), hacen la tónica y la quinta del tono. Estas cuerdas se pueden afinar sin hacer uso de las clavijas, moviendo hacia delante ó atrás unos graduadores ó rensatitos de boj, de que está provisto el instrumento y que los atraviesan la mosca y el bordoncillo.
A la rueda que está situada detrás del mástil, en el puente de boj, colocado á espalda de dicha rueda y á la pieza, también de boj, en forma de lira en que se hallan sujetas las cuerdas, y que es la última después del manubrio, las defiende una tablilla giratoria de caoba en forma de semi circunferencia, aunque su papel principal es tapar la rueda: y como las demás piezas están colocadas inmediatamente junto á ella también las cubre. Destácase en la tapadera del mástil el nombre del constructor, tallado en hermosa letra gótica.
Tiene la particularidad el instrumento de que nos ocupamos, de armarse y desarmarse facilmente.
La zanfona fué modificación del Organistrum, cuya modificación consiste en aplicar el teclado destinado á remplazar la acción directa de los dedos sobre la cuerda que, como hemos dichoa, ejercen los puntos que están situados perpendicularmente en las teclas.
Fué instrumento muy cultivado en la edad media, y en la época  del renacimiento ha desempeñado su papel en la orquesta.
Tenía el nombre latino Organistum.
Tambíen se llamó Rota Sambrica rotula y fué instrumento de trovadores y menestrales.
Después del siglo XV, fué abandonado á los pordioseros y músicos nómadas, llamándose Lira mendicorum. También se conoció con el nombre de Symphonia.
_______

(1) El teclado superior se compone de 13 teclas y de 10 el interior. Son pues 23 teclas cada una de las cuales tiene tres puentos situados en línea recta, haciendo un total de 69 puntos.» Gaceta de Galicia, Ano XXXVIII; nº 177; 14 de agosto de 1909

domingo, 5 de fevereiro de 2012

nº 128 Uma "zampoña" na Exposicion Agricola Industrial y Artistica de Galicia


Catálogo metódico de los objetos exhibidos en la esposición (sic)
Agrícola Industrial y Artística de Santiago de Compostela.

No Ayes de mi país, que publiquei para Dos Acordes no 2010, em parceria com a Pr. Isabel Rei, acho que há poucos erros daqueles que aparecem depois de que o livro já está  editado. Mas há um que me doe como se me estiveram a tirar um dente são sem anestesia.
Na página 34 falo da relação de Marcial Valladares com o  artesão Manuel Garcia de Oca, a quem solicita umas miniaturas de utensílios de lavoura. Estas miniaturas estão destinadas a ser expostas, na Exposição de Produtos Agrícolas que se vai celebrar, e aí o meu primeiro erro, não em Compostela, senão em Madrid. Também está errada a data, 1857 e não 1851 como aparece no livro. Prometo corrigir isto se   há uma segunda edição.
A modo de compensação, achego algum dado mais que pode ser de interesse para os estudiosos da flauta.
Um ano mais tarde da expo de Madrid, celebra-se em Compostela a Exposición Agrícola Industrial y Artística. Valladares vai ter um grande protagonismo nesta mostra, achegando muitos frutos das suas propriedades de Vilaencosta. Junto aos produtos agrícolas, também havia artesanatos, com um pequeno mas interessantíssimo conjunto de instrumentos musicais.
Manuel Garcia de Oca, do lugar de Rio Bô, apresenta uma flauta de ébano com chaves de prata. Tomou como modelo a de Sérgio Valladares que ainda hoje se conserva na casa petrucial de Vilancosta?
A informação que nos dá o Catálogo metódico de los objetos exhibidos en la esposición sobre o resto dos instrumentos é muito importante, já que se nomeiam materiais, algum detalhe de carácter organológico e o nome dalgumas pessoas que podem ser construtores ou simplesmente os donos dos instrumentos.
Procedentes de Compostela, Antonio Bergaña, expõe um violino de nogueira e pinheiro embutido, Domingo Villar, uma guitarra inglesa, Urbano Anido, um realejo de cilindro, Severino Pérez, um malvisto (sic), piano harmónico. Desde Lalim, Andrés Nóvoa,  uma zampoña (sic) com registro de flauta.
Algum dos nomes que aparecem aqui são de artesãos de grande renome, mesmo nalgum caso, como o de Severino Pérez, um velho amigo meu.
Em El fomento de Galicia, na altura da Expo compostelana, aparecia a seguinte coluna:

«Don Severino Pérez, hijo de Cotovad en la provincia de Pontevedra, y alumno de literatura en esta universidad, acaba de inventar un instrumento músico que puede rivalizar dignamente con los pianos mas completos. El invento ha llamado la atención de los hombres mas notables de esta capital, entre ellos el célebre violinista don Hilario Curti, quien despues de haber ejecutado con maestría varias piezas en el nuevo instrumento, tributó mil elogios al escolar artista.
La forma del "Malvis", que así se llama esta reciente obra del genio, es la de una mesa regular; en su frente descúbrese el teclado, y el interior contiene, á manera del olvidado tímpano, tres órdenes de cristales que producen dulcísimos sonidos cuando los hieren una porción de martillos colocados con notable artificio, y que constituyen la esencia de la invención.
El artista ha dirigido al señor Zepedano, alcalde de esta capital y presidente de la sociedad económica de amigos del pais, la adjunta solicitud, pidiendo la cantidad que ha creido necesaria para la constucción de un "Melvés" digno del público que concurra en julio á la esposición compostelana. No dudamos que el Sr. Zepedano, en unión con las corporaciones que preside, sabrá dispensar al talento la protección á que es acreedor.
El señor Pérez debe enorgullecerse con el producto hermoso de sus desvelos: el laurel de las artes el el que mas ennoblece la frente de los hombres; el artista arranca á la naturaleza sus arcanos, y dice generosamente al mundo, á quien regala sus conceptos: "toma; esto es mi obra".
Felicitémonos: Galicia despierta al fin! Así nos lo prueba esa porción de sucesos que estamos presenciando; así también esa emulación noble que se observa entre sus hijos, y que concluirá por dar á nuestra pátria el esplendor y la gloria de que es digna». El Fomento de Galicia, Ano I, Nº 25, Quarta feira, 14 de Abril de 1858.

Severino Pérez Vázquez é uma personagem fascinante, inventor de artefactos com aplicações musicais como o próprio malvis, o tecnefone ou a vocalina. Oxalá que alguém, algum dia, escreva a sua biografia.
Outro dos nomes importantes é Urbano Anido, ebanista da rua do Hórreo, que bem a confirmar como muitos destes instrumentos singulares provêm de luthieres ocasionais. Neste caso, isto é apenas uma hipótese, suponho que a oficina de Anido compraria o mecanismo e, em realidade, da sua autoria, só seria o móvel.
Outro dos instrumentos mencionados é a zampoña que achega Andrés Nóvoa, mas a que objeto denomina este termo? O mais fácil é pensar numa flauta pastoril, quiçá de cana. Trata-se dum pito? 

quarta-feira, 11 de janeiro de 2012

nº 127 Opúsculos das Artes.


Em parceria com aCentral Folque e coa colaboração da Pró Academia Galega da Língua Portuguesa, Ilha de Orjais acaba de botar ao mar um novo barco com rumo incerto mas muito esperançoso. O dito navio chama-se Opúsculos das Artes, e pretende ser uma revista digital de descarga gratuita que porá a dispor de toda a comunidade aqueles documentos  que consideramos de imprescindível consulta.
Está alojada no portal de descargas de aCentral Folque: http://commons.folque.com/
No mesmo apresentámonos da seguinte forma:


Opúsculos das Artes é uma revista de achegas, de graça e em suporte digital. Disponibilizaremos documentos sobre as diferentes disciplinas da Arte Galega que até hoje estavam desaparecidos, ignorados ou invisíveis entre os inúmeros objetos das bibliotecas, arquivos e museus. Opúsculos das Artes nasce da vontade de aCentral folque e do blogue Ilha de Orjais de fazer divulgação desses documentos, considerando que devem ser de fácil acesso para investigadores e para o público em geral. Publicaremos um mínimo de dois números por ano, com contidos que tenham a ver com as diferentes disciplinas artísticas como a música, literatura, fotografia, pintura, etc.
Em definitiva, Opúsculos das Artes é também uma revista cooperativa, que deve nutrir-se do trabalho solidário dos investigadores, tendo como princípio básico a retroalimentação e colaborando na construção duma comunidade científica galega documentada e solidária.
O primeiro volume de Opúsculos das Artes está dedicado à figura do artista plástico e músico Isidoro Brocos (1841-1914), autor duma das obras mais formosas da escultura de costumes galega: O Velho da Sanfona. Da leitura dos textos em torno a esta pequena peça de barro, demos com um rico caudal de documentos sobre a música tradicional da Galiza, entre os que sobranceian os magníficos planos duma sanfona de 1909.
A vida dos Brocos, Isidoro e Modesto, daria para vários monográficos, e quem sabe se voltaremos a eles em futuros números dos Opúsculos das Artes, mas este primeiro dedicado à Sanfona de Isidoro Brocos entendemos que é um belo exemplo do que queremos seja a nossa revista.
Na mesma plataforma podes descarregar o livro do meu amigo e produtor dos Opúsculos das Artes, Ramão Pinheiro AlmuinhaA la Habana quiero ir. Los gallegos en la música de Cuba.

segunda-feira, 12 de dezembro de 2011

nº 126 Entrevista de Iolanda Mato para a AGLP.

O mau de ir a congressos é que às vezes fazem caso do que diz. Já os velhos aconselham que não há que sair da casa sem dar-se um banho e sem a roupa interior bem limpa, que nunca se sabe. Por sorte, antes desta entrevista que aqui vos deixo, ate arrumbara um bocadinho a barba. Pena de corrector de olhos.
Já sem brincadeira, obrigado à Academia Galega da Língua Portuguesa pelo convite ao ato e a todos e todas os colabores que fizeram que este saíra tão bem.
Do vídeo só lamento que quase não se veja a Iolanda Mato, beleza, e ainda mais lamento que não se escute a sua formosa voz tão cheia desses matizes sonoros que não se aprendem de velho, só se entesouram de criança.
Obrigado também à Isabel Rei, que sempre anda argalhando para dar a ver o trabalho da Academia e, sem merece-lo, também o meu.

domingo, 27 de novembro de 2011

nº 125 A Câmara de Ugia XI



Dizem que as casualidades
são as milagres dos ateus,
quiçá por isso
eu acordei em ti
sem vontade própria.
Quiçá por isso,
sem sabê-lo,
aproei a minha nau
para o teu cais
na procura de abrigo,
Quiçá por isso,
quando preciso naufragar,
encosto-me ao teu ventre
- Princesa-de-Olhos-Aquáticos -
e deixo-me ressuscitar.



      AmadArousa
quem dera
- qual ontem -
ver-te durmir
na tua cama de lama:
MAIS LIBRE.
Quem dera ceibar-te na ria
sem adibal nem açeime
para novamente voares soa.
Meu pobre mascato
de aças rotas.

Poderão condenar-te

a ser mais uma, 
TERRA que quis ser MAR,
mas não serás privada
da garroa do meio-dia,
nem
de ser,
por sê-lo,
Pátria Definitiva
dos Extra Vagantes.




Foto: Ugia Pedreira ©; Texto: Orjais ©

domingo, 13 de novembro de 2011

nº 124 A lenda de Brandomil.


A seguinte história encontrou-me quando dava uma vista de olhos a um exemplar do jornal viguês Vida Gallega datado em 1918. A sua leitura resulta verdadeiramente deliciosa, pelo bem escrita que está, pelas ilustrações fotográficas, pela Galiza que transita entre o relato histórico e o mitológico.
O relato tem uma trama bem simpática: um grupo de amigos decide ir ao monte na procura de tesouros históricos, celtas em genérico, providos de cavalgaduras, picos, palas y palanquetas e dum ajudante anónimo, que digo eu faria às vezes de sherpa.
Os excursionista com nome são: Adelardo Novo, autor do relato e que o assina em Noya, Félix G. Caamaño, José Blanco Novo, o incrédulo Carrascosa e um tal Acitores. 
De todos estes ao único que dei identificado foi a Adelardo Novo Brocas, um homem com uma biografia que de ter eu talento, gostaria de por em forma de romance. Nasceu no Ferrol, como quase que todos os grandes galegos, em 8 de setembro de 1880. São muitas as histórias que se poderiam contar dele, mas achego só uns breves apontamentos.

Adelardo Novo

- Em 1904 emigra a Cuba, donde é expulso em 1917 por causa duns artigos publicados em Vida Gallega. Retorna à Ilha caribenha em 1919 pelo que o artigo que transcrevemos baixo estas linhas foi escrito em metade deste exílio. 

- Em 1930 visita novamente a península, fazendo a viagem transatlântica nada menos que a bordo dum zepelim, o Graft Zeppelim.

Graf Zeppelin
Fonte: La cantera

- Retornado definitivamente a España, o governo da república nomeia-o Gobernador Civil de diversas cidades até que em 1936 os fascistas o encarceram, morrendo em prisão em 1939.

A Lenda de Brandomil não tem desperdício. Aqui os arqueólogos amadores fazem arqueologia de pico e pá, levantam pedras e até tiram uma fotografia para deixar constância das suas façanhas. O que se diz discretos, não eram. Em fim, bem mirado, a coisa, a dia de hoje, não mudou muito. Os destrutores do património seguem mostrando o seu bom fazer no papel impresso; se antes era Vida Gallega, agora é na Voz de Galicia ou diretamente no DOGA. E se não que lhes perguntem aos de Taramancos...

Tradiciones gallegas
LA LEYENDA DE BRANDOMIL
POR ADELARDO NOVO

En cuanto oyó Carrascosa hablar de dólmenes, mámoas, vías romanas y de tantas otras huellas descubiertas, en le monte Barbanza, del paso de los celtas, no pudo contener la risa y con el mismo desdén de un arqueólogo convencido, nos dijo:
-         - ¡Bah! ¡Esas son leyendas!
-    - No, Carrascosa, no; no son leyendas, que mañana mismo vamos á Barbanza. Usted buscará picos, palas y palanquetas, una caballería que cargue con todos esos chismes y ¡arriba! ¡á la cumbre!  Á revolver en esos sitios donde hay vestigios celtas y á ver lo que encontramos.
-          - ¡Que hemos de encontrar! ¡Bah! ¡Esas son leyendas!
-     - No son leyendas, Carrascosa, no son leyendas. Usted ¿no ha oído hablar del hallazgo de un collar de oro? ¿No ha oído usted hablar de la aventura de Romaní? Romaní, un día, haciendo no se que excavaciones cerca de un camino, descubrió una cosa así como un horno. Había un montón de polvo finísimo y al lado del polvo, una punta de flecha ó de lanza, joya valiosísima como documento histórico de un periodo remoto. Que venga Romaní. Le oirá usted hablar y él mismo nos dirá hacia donde está ese lugar en el que descubrió el horno, aquel horno que no era otra cosa que una sepultura celta, y por allí, por allí excavaremos nosotros también.
Vino Romaní. Explicó con pelos y señales el hallazgo de aquella flecha ó lanza. El tampoco estaba muy seguro de lo que era aquello que había encontrado. Explicó también cómo lo habían despojado de esa joya celtíbera que se exhibió, para admiración de curiosos y eruditos, en la Exposición de Santiago. Y no había dado la vuelta Romaní, cuando Carrascosa, en el mismo tono socarrón de siempre, exclamó:
-          - ¡Bah! ¡Esas son leyendas!
-         -  Bueno, leyendas ó no, ¡á Barbanza!
Y allá fuimos hace unos días Félix G. Caamaño, José Blanco Novo, el incrédulo Carrascosa, hombre conocedor del terreno y práctico en caminos y encrucijadas. Acitores, otro ayudante que consideramos necesario y el autor de estas líneas.
La ascensión por las estribaciones del Barbanza, fue cosa entretenida. A medida que subíamos, el panorama iba apareciendo á nuestros ojos, hermoso, soberbiio. Y es que esta montaña se alza arrogante en medio de una de las comarcas más pintorescas de Galicia.
Sin rumbo, porque á última hora no pudimos concretar los lugares en los que el tiempo no ha podido borrar el rastro que dejaron los celtas, en sus correrías por estas tierras, vagamos por esta inmensa montaña, mirando aquí y allá, y riendo las humoradas de Carrascosa, satisfechísimo cada vez más de ver confirmadas sus dudas y con tanta suerte en sus excentricidades que ya decidido á amenizar la excursión removiendo piedras, para mayor escarnio de nuestras ilusiones, de debajo de la primera que levantó salieron corriendo dos monísimos ratones de monte, que nos dejaron fríos mientras Carrascosa reía á mandíbula batiente.
Nuestros entusiasmos investigadores fueron decayendo considerablemente.


Después de comer, nos entregamos á una siesta larga, muy larga.
Y ya cabizbajos y meditabundos regresábamos á nuestros lares. Abrumados por el peso de tanto infortunio, hicimos alto á la sombra de unos peñascos, para descansar y tomar alientos. La marcha se hacía cuesta arriba, aún cuando era cuesta abajo. Íbamos fracasados, completamente fracasados. Y aún el fracaso nuestro no era lo peor. Lo peor era el triunfo de Carrascosa. ¡Carrascosa, que siendo asistente de un capitán, le estropeó un par de calcetines y unas ligas, porque no supo separar las ligas de los calcetines! ¡Carrascosa, que llegó á creer que el termo era una leyenda como la de los dólmenes!


En estas y otras consideraciones, mudos todos, pasando la vista vagamente desde aquellas alturas sobre los numerosos caseríos que se descubrían, surge ante nosotros la tradición, como si la tierra se hubiese abierto para darle paso á la leyenda que de lar en lar había ido, años y años, abriendo las bocas de estos crédulos paisanos. Es un viejo que busca una vaca perdida. Y en un gallego dulce, enxebre, garimoso, nos interroga:
-          - Y ustedes ¿hace mucho que están por aquí?
-          - Sí, llevamos todo el día, - le contestó Caamaño.
-         -  Y ¿no habrán visto una vaca?
-         -  No; no hemos visto nada.
-         -  Se me fue esta mañana y no sé por donde rayos andará.
-     - Y usted –interviene Carrascosa, este arqueólogo chungón que nos acompaña y nos desespera, y que ya no cree ni que haya vacas en el mundo- ¿no ha oído hablar de unas piedras que dicen que hay por estos montes y que tienen mucho mérito y que están señaladas con unas letras?
-          - Y esas letras ¿serán mayúsculas?
-        - No hombre, no; le dice uno que acompaña á este viejo. Son unas letras que para ti y para mí no lo parecen, porque no entendemos de eso, pero son figuras romanas que los entendidos adivinan lo que dicen.
-    - Pues yo no señor, no le se de esas piedras y no le tengo oído nada. Yo sí, le tengo oído decir que allá arria le hay una piedras furada, y dicen, yo no le sé, que la furó una vieja hilando, hace mucho tiempo. También le oí decir que allá abajo le encontró un cantero de Noya una lanza. Y dicen que le dieron catro mil reás por ella. Pero no se si será cierto. Lo que sí le oí contar á mi padre –y aquí empieza la leyenda- fue lo de Brandomil, que ustedes ya lo sabrán.
-        -  Y ¿qué es lo de Brandomil, hombre?  Inquiere curioso Carrascosa.
-      - Pues verá: dicen que, una vez, un mozo de Brandomil encontró un papel escrito muy antiguo, en el que decía que en el monte de tal había veintitantos montones de tierra: que en uno de ellos, en el que miraba al poniente, estaba enterrado un tesoro que haría feliz al que lo encontrase. El mozo no pudo guardar el secreto y se lo comunicó á otro amigo á quien le propuso que le ayudara á desenterrar el tesoro. Así se lo prometió el amigo y convinieron en ir una noche los dos, con las herramientas del caso, en busca del tesoro escondido. Llegó la noche señalada y el primero en llegar al lugar de la cita fue el que había encontrado el papel. Estudió los montones de tierra. Observó cual era el que miraba al poniente y se puso á cavar en él durante unas horas, sin hallar absolutamente nada. Rendido en la faena, desilusionado por completo, falto de los alientos que le hubiera podido comunicar su amigo, que no aparecía por ninguna parte, se fue para su casa, renegando de su suerte y pensando en disfrazar su ambición con una disculpa. El no había querido molestarse siquiera, por eso no había acudido. Aquello era una broma. Su amigo, como no había ido, lo creería y su vergüenza quedaría oculta.
Pero su amigo fue, fue más tarde. Despertó á la hora, pero no se levantó. Que vaya él trabajando –se dijo- y más tarde iré á ver lo que hay. Y así lo hizo. Muy de madrugada se fue la lugar de la cita. Pronto vio el montón de tierra que su amigo había desbaratado. Y perplejo ante aquellas señales, se puso á pensar angustiado: ¿Lo habrá encontrado? ¿No lo habrá encontrado? Por si ó por no se dispuso á continuar la labor. A lo mejor –pensó- se ha cansado y el tesoro puede estar más abajo. Dio un golpe con el pico que llevaba, en el lugar más hondo de la cueva abierta por su amigo y siente el alucinante chasquido del pico contra un objeto de barro. Prosigue con verdadera alucinación su trabajo y descubre una gran olla chea de onzas d’ouro. Oxe é a casa mais forte de Brandomil…
Carrascosa no pudo reprimir una sonrisa de incrédulo que nos dedicó á todos los que escuchábamos con deleite aquella pintoresca versión, referida en las estribaciones del histórico Barbanza, á las horas en que el sol, declinando, pone en todas las almas un no sé que de recogimiento y de fé que adormece.
Pero Carrascosa había triunfado. Fuimos atraídos por la leyenda y solo una leyenda, la leyenda de Brandomil, trajimos de aquella memorable excursión á Barbanza.
 Adelardo Novo.
Noya, Septiembre de 1918.
Vida Gallega nº 115; 10/10/1918 

sábado, 5 de novembro de 2011

nº 123 Cantos Lusófonos



Já está em papel os meus Cantos Lusófonos, o meu terceiro livro e sem dúvida, o mais pessoal. São setenta peçinhas acumuladas em toda uma vida de cantor, em toda uma vida de cantar. Há melodias que levam comigo desde criança, outras aprendi-nas com os companheiros de Leixaprén, do Coletivo Arma-danças, com Maria Manuela, mas a maioria são o fruto de muitos anos de andar entre cancioneiros como um ratinho melómano e fanático da cultura popular. Queria que um feixe dessas canções falaram de mim a gente. Já era tempo.
Mas os Cantos Lusófonos é um livro de autoria coral. Os autores principais somos a minha mulher Teresa e mais eu. Quando namorávamos de fim de semana eu sempre lhe levava uma quadra no peteiro que ela prendia da orelha como quem prende uma flor. Logo casamos e na espera de ser pais, as canções foram o melhor remédio contra o desespero... Então chegou Dália, e a música que levávamos tanto tempo entesourando não nos deu para lhe dizer o muito que a queremos. É por isso que o livro leva uma dália perfumando na capa.
Também são autores César, Manolo, Xosé Ameneiro, Miro e Xoán (Leixaprén); Ugia Pedreira, Ramom Pinheiro e Servando Barreiro (Arma-danças), Manuela, Xurxo e Paco Barreiro (María Manuela) e a quinta do 12 de Outubro e as suas jornadas terapéuticas filogastronomicomusicais.
Por último são co-autores centos de crianças que em tantos anos de mestre de música aturaram os meus cantos lusófonos, admirados de que todos eles fossem tão doadamente percebíveis.
Resulta-me complicado dizer todo o que quisera sobre este livrinho de canções de fundo de almário, assim que colo aqui fragmentos das três grandes cantoras lusófonas que me prologaram: Uxia Senlle, Ugia Pedreira, e María Manuela (esta em forma de desenhos).

«Cantos Lusófonos é um trabalho necessário e urgente. Estamos num momento determinante para a sobrevivência da nossa língua e sabemos que cantando o nosso acervo rico e comum podemos ter esperanças fundadas nas mil primaveras mais que Cunqueiro alviscou.»
Uxía Senlle


«A música popular não rejeita nada, é esponja que absorve e modela as formas no tempo. A música lusófona é um microchip minúsculo latente e vivo. A música lusófona não sabe que gosta e se emociona imensamente consigo mesma, assusta-se de tanto amor como se tem. A música lusófona é um ADN, um Santo Graal, um dinossauro vivo... tem mil hipóteses, muitas perspetivas, mais voltas e reviravoltas. Porém, isto só será visível para quem quiser ver com os 5 sentidos + um... Nas mãos tem você um cancioneiro que lhe pode adoçar um instante de vida...»
Ugia Pedreira


María Manuela

Também os da Academia Galega da Língua Portuguesa escreveram algo tão lindo como isto:

Breve resenha:
Com este Cantos lusófonos. Cancioneiro Popular, José Luis do Pico Orjais, apresenta-nos, fruto da sua pesquisa no âmbito da historiografia musical e do seu gosto, setenta peças tiradas de cancioneiros galegos, portugueses e brasileiros.
Com duas breves e intensas apresentações de Uxía Senlle e Ugia Pedreira vão cá aquelas letras, lidas uma e outra vez dos principais cancioneiros, postas em papel por Casto Sampedro, Lopes-Graça ou Veríssimo de Melo, escutadas e interpretadas até criarem na memória musical do editor um bom stock de canções tradicionais que agora se oferecem ao público, acompanhadas de partitura e em formato popular para serem tocadas e cantadas.
Trabalho necessário e urgente, com vocação de esperançadora mensagem. Espelho e esponja viva que larga a música tradicional galega na corrente lusófona infinita, para compreendermos e desfrutarmos a perspectiva total de que somos parte. Convidando à festa, à participar da música e do canto, agrupam-se as melodias por blocos, não com critérios taxonômicos, senão mais bem colocando o repertório tal e como o editor na sua experiência gostaria de tocá-lo jeitoso.
Cumpre com este volume a AGLP o desejo de ver editado, em conjunto lusófono e para público lusófono, parte destacada do acervo da nossa cantiga popular. Obrinha muito útil, seguindo as linhas populares das Edições da Galiza, que a paixão de um mestre, a experiência de um intérprete e a erudição de um historiador da cultura galega convertem não apenas num repertório divulgativo quanto numa ferramenta de comunicação destinada a recuperar o canto nos espaços populares, educativos, associativos, festeiros.
Vou já cantar as cantigas, para que fui convidado.

Se alguém quere comprar Cantos Lusófonos fazer pedido na loja de imperdível:

Ou no correio da AGLP:


Ficha técnica:

Coleção "Clássicos da Galiza": Volume 3
Desenhos: Maria Manuela Diaz Orjales
Coordenação editorial: Heitor Rodal Lopes (Edições da Galiza) e Ernesto Vasques Souza (AGLP)
Adaptação e revisão textual: José Luís do Pico Orjais
Correção textual: Carlos Durão e Fernando Vásquez Corredoira
Promove: Academia Galega da Língua Portuguesa. Rua Castelão, nº 27 - 15900 Padrão, Galiza
Edição: Edições da Galiza, 2011
ISBN: 978-84-936481-4-5
Depósito Legal: SE-7169-2011